Gallo Rojo Gallo Rojo
Cesta de Navidad

Cuando llega la Navidad son muchas las imágenes que vienen a nuestra memoria. Montar el árbol, con sus luces y esas bolas de colores en las que te veías reflejada y jugabas con acercártela a la cara y verte una nariz gigante; sacar las piezas del Belén y quitarles el polvo; pegar estrellas en la ventana o colgar el Feliz Navidad en la puerta nos hacen revivir momentos de la infancia que guardamos con mucho cariño e ilusión. Pero si hay una imagen que a los amigos de Gallo Rojo nos evoca sensaciones es la Cesta de Navidad del ultramarinos de tu barrio. Empezábamos a verla un mes antes de que nos dieran las notas del primer trimestre (que es cuando realmente empezaba la Navidad al sentir la nieve de spray en tu cabeza que tu compañero gracioso lanzaba sobre ti). Y esperábamos el número del gordo de Navidad con doble ilusión: que nos tocara y poder pedir todos los juguetes que deseábamos o que las últimas cifras del décimo coincidieran con los de la papeleta que la Chari te había vendido cuando ibas a por el bocadillo de choped. Además, esa papeleta era tuya, comprada con tus ahorros, y tú la custodiabas en la cartera con los bolsillos rotos y las esquinas dobladas. No recordamos qué razón te daban el ultramarinos de por qué debías comprarles una papeleta, la comprabas y punto, era un ritual más de la Navidad.

Pues este año en Gallo Rojo hemos querido revivir esa esperanza y hemos creado una cesta muy bonica, ecológica, de comercio justo, con experiencias y productos locales y de cercanía. Y nosotros sí tenemos un motivo: conseguir una ayudita para seguir poniendo a Gallo más bonito y preparado para que no dejen de suceder historias hermosas entre estas paredesventanas.

Esperamos que nos compréis una papeleta con esa ilusión de cuando éramos niños y que además sintáis que vuestro grano de arena nos ha hecho aún más felices.

 

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